Pericial de la Policía Nacional Vs Pericial de Parte

Pericial de la Policía Nacional Vs Pericial de Parte

Informe pericial caligráfico elaborado por el Cuerpo de Policía Nacional frente a las conclusiones alcanzadas por un perito de parte | Jurisprudencia


 

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo nos recuerda que en su STS 717/2018, de 17 de enero, ha manifestado que “en relación a la prueba pericial, como destaca la doctrina, es una prueba de apreciación discrecional o libre y no legal o tasada, por lo que, desde el punto de vista normativo, la ley precisa que “el Tribunal valorará los dictámenes periciales según las reglas de la sana crítica” ( art. 348 de la LEC), lo cual, en último término, significa que la valoración de los dictámenes periciales es libre para el Tribunal, como, con carácter general, se establece en el art. 741 de la LECrim. Para toda la actividad probatoria (“el Tribunal, apreciando según su conciencia, las pruebas practicadas en el juicio, las razones expuestas por la acusación y la defensa y lo manifestado por los mismos procesados, dictará sentencia”), sin que pueda olvidarse, ello no obstante, la interdicción constitucional de la arbitrariedad de los poderes públicos ( art. 9.3 C.E.).

El Tribunal es, por tanto, libre a la hora de valorar los dictámenes periciales; únicamente está limitado por las reglas de la sana crítica -que no se hallan recogidas en precepto alguno, pero que, en definitiva, están constituidas por las exigencias de la lógica, los conocimientos científicos, las máximas de la experiencia y, en último término, el sentido común- las cuáles, lógicamente, le imponen la necesidad de tomar en consideración, entre otros extremos, la dificultad de la materia sobre la que verse el dictamen, la preparación técnica de los peritos, su especialización, el origen de la elección del perito, su buena fe, las características técnicas del dictamen, la firmeza de los principios y leyes científicas aplicados, los antecedentes del informe (reconocimientos, períodos de observación, pruebas técnicas realizadas, número y calidad de los dictámenes obrantes en los autos, concordancia o disconformidad entre ellos, resultado dela valoración de las otras pruebas practicadas, las propias observaciones del Tribunal, etc.); debiendo éste, finalmente, exponer en su sentencia las razones que le han impulsado a aceptar o no las conclusiones de la pericia ( STS. 1102/2007 de 21.12.)

No se trata de pruebas que aporten aspectos fácticos, sino criterios que auxilian al órgano jurisdiccional en la interpretación y valoración de los hechos, sin modificar las facultades que le corresponden en orden a la valoración de la prueba. Por otro lado, su carácter de prueba personal no debe perderse de vista cuando la prueba pericial ha sido ratificada, ampliada o aclarada en el acto del juicio oral ante el Tribunal, pues estos aspectos quedan entonces de alguna forma afectados por la percepción directa del órgano jurisdiccional a consecuencia de la inmediación ( SSTS. 5.6.2000, 5.11.2003, 937/2007 de 28.11).

Las alegaciones deben ser inadmitidas.

El Tribunal Superior de Justicia ratificó la valoración de la prueba efectuada por la Audiencia Provincial, que confirió mayor valor probatorio al dictamen elaborado por el Cuerpo Nacional de Policía.
 

Pericial de la Policía Nacional Vs Pericial de Parte

Pericial de la Policía Nacional Vs Pericial de Parte

 

La sentencia de instancia sostuvo la falta de credibilidad de la firma del nuevo contrato aportado en el acto del juicio civil. A tal efecto destacó, entre las razones que lo justificaban, la práctica de la pericia según protocolos estándar, la preparación específica de quien la realizó y su carácter funcionarial, que dotaba al dictamen de mayor objetividad.

Del mismo modo, el Tribunal Superior de Justicia valoró favorablemente el detallado estudio que presentaba la pericial. Así, la sentencia de apelación subrayó la visión general de las firmas y características de los elementos constitutivos y estructurales, o la exposición realizada sobre las diferencias en los “habitualismos gráficos” y gestos tipo en los signos y letras que figuraban en las firmas. De hecho, el órgano de apelación recogió que estas diferencias son reconocidas por el perito de parte en el acto del juicio.

En conclusión, el Tribunal Superior de Justicia descartó que la valoración de las periciales presentadas realizada por la Audiencia pudiera tacharse de irracional o arbitraria.

Asimismo, la sentencia de apelación destacó que la Audiencia Provincial también había acogido las apreciaciones del Juzgado de Primera Instancia en relación al procedimiento de desahucio seguido contra el recurrente. A tal efecto, el órgano de apelación recogió que la demanda de desahucio por falta de pago fue estimada, entre otras razones, “porque no considera veraz” el recibo de pago aportado.

No asiste, por tanto, la razón al recurrente pues las conclusiones del informe pericial no se han incorporado de forma incompleta o contradictoria de tal modo que se haya alterado su sentido originario, ni tampoco se ha llegado a conclusiones divergentes de las expresadas en el dictamen, sin expresar las razones que los justifiquen.

El recurrente se limita a disentir de la valoración probatoria efectuada por el Tribunal de instancia, sin que ello suponga la existencia de un error en la valoración de la prueba incardinable en el artículo 849.2 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

Como hemos manifestado ut supra, el Tribunal Superior de Justicia, en línea con lo expuesto por la Audiencia Provincial, ofreció una explicación, razonable y motivada, de los argumentos que le llevaron a otorgar mayor valor probatorio al informe pericial caligráfico elaborado por el Cuerpo de Policía Nacional frente a las conclusiones alcanzadas por el otro perito.

Al margen de las anteriores consideraciones, debemos recordar que la prueba pericial es una prueba de apreciación discrecional o libre y no legal o tasada. En consecuencia, “el Tribunal es, por tanto, libre a la hora de valorar los dictámenes periciales; únicamente está limitado por las reglas de la sana crítica que no se hallan recogidas en precepto alguno, pero que, en definitiva, están constituidas por las exigencias de la lógica, los conocimientos científicos, las máximas de la experiencia y, en último término, el sentido común las cuáles, lógicamente, le imponen la necesidad de tomar en consideración, entre otros extremos, la dificultad de la materia sobre la que verse el dictamen, la preparación técnica de los peritos, su especialización, el origen de la elección del perito, su buena fe, las características técnicas del dictamen, la firmeza de los principios y leyes científicas aplicados, los antecedentes del informe (reconocimientos, períodos de observación, pruebas técnicas realizadas, número y calidad de los dictámenes obrantes en los autos, concordancia o disconformidad entre ellos, resultado de la valoración de las otras pruebas practicadas, las propias observaciones del Tribunal, etc.); debiendo éste, finalmente, exponer en su sentencia las razones que le han impulsado a aceptar o no las conclusiones de la pericia” (STS 19/2020, de 28 de enero).

Por todo lo expuesto, procede la inadmisión del motivo, de conformidad con lo que determina el artículo 885.1ºde la Ley de Enjuiciamiento Criminal…«DESCARGAR SENTENCIA COMPLETA»
 


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