Informes periciales médicos contradictorios

Informes periciales médicos contradictorios

La Administración no llega a acreditar la buena praxis médica | Jurisprudencia


 

En su Sentencia 712/2023 de 10 de octubre, la Sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Coruña, aborda un recurso en el que la juzgadora “a quo” comienza por poner de manifiesto las valoraciones contradictorias que se contienen en los informes periciales emitidos, a instancia de la parte recurrente por el doctor Camilo , especialista en obstetricia y ginecología, y la doctora Serafina , especialista en pediatría y puericultura, y a instancia de la aseguradora codemandada doctor Celso , especialista en obstetricia y ginecología, y doctor Clemente , especialista en neonatología y profesor de pediatría.

En la sentencia apelada se destaca que el doctor Edmundo dictaminó que no consta que se controlara el bienestar fetal en la última hora del parto y que el ph y el Apgar que presentaba la recién nacida son propios de una hipoxia significativa, que la aplicación de la ventosa fue excesiva en su duración, que fue de 25 minutos, que no consta en la historia clínica el número de tracciones realizadas, pero que la SEGO indica que no deben hacerse más de tres tracciones ni extender el proceso durante más de quince minutos, que la insistencia en el parto vaginal conllevó un encajamiento de la cabeza de la niña en la pelvis materna por lo que en la cesárea hubo de ser impulsada la cabeza a través de la vía vaginal; en definitiva, este perito concluye que no se detectó la hipoxia, que la cesárea debió indicarse antes y que el infarto cerebral tuvo su origen en un traumatismo obstétrico producido tanto por el inadecuado uso de las ventosas como por el empuje para desencajar la cabeza de la pelvis de la madre.

En la propia resolución judicial recurrida se indica que la doctora Serafina señala todas las anomalías que presenta la niña, manifestadas en informes tanto del CHOP como del HOSPITAL001 , concretando la perito que los intentos de extracción fetal con ventosa fueron muy traumáticos y que se acude a dos tipos de ventosa sin éxito, no constando en la historia clínica el número de tracciones realizadas; en el propio informe de esta perito se hace constar que la recién nacida presenta un scalp en el cuero cabelludo y un cefalohematoma, se argumenta que las causas más comúnmente implicadas en un infarto cerebral, y respecto del caso que nos ocupa (teniendo en cuenta que no existe enfermedad autoinmune de la madre que nos conste ni embolización placentaria, infección o hipercoagulación) son el trauma obstétrico y la asfixia perinatal, estimando esta perito que existe una relación de causalidad entre el infarto cerebral y las circunstancias producidas durante el parto, dado que concurrió una hipoxia intraparto, un parto traumático por ventosa fallida y dificultades para la extracción fetal en la cesárea.
 

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En la sentencia de primera instancia se indica asimismo que los informes y declaraciones de los peritos de las codemandadas son, sin embargo, radicalmente opuestos, y así, el doctor Celso y el doctor Clemente ,especialista en Obstetricia y Ginecología el primero y especialista en Neonatología y profesor de Pediatría el segundo, señalan en sus conclusiones que la atención recibida por la recurrente fue correcta, que no existen datos de encefalopatía hipóxico-isquémica, que las crisis convulsivas no guardan relación con la atención durante el momento del parto y que no se observa relación causal entre el fenómeno isquémico y la atención obstétrica llevada a cabo. A los anteriores se suma don Pelayo , jefe del servicio de ginecología y obstetricia del Complejo Hospitalario de Pontevedra, donde se prestó la atención a la recurrente para finalizar la gestación, quien, al declarar en el acto de juicio como testigo-perito, defendió sin ningún género de duda la actuación delos médicos en su servicio, si bien no estuvo presente en los hechos objeto del presente procedimiento.

Ya en cuanto a la valoración de las indicadas pruebas, niega la juzgadora “a quo” que las desaceleraciones variables que presentó la niña sea un síntoma tan inocuo y normal como manifiestan los peritos de las codemandadas, pues en las anotaciones de la historia clínica consta que, tras valorarlas, se indicó parto instrumental con ventosa y en el informe de alta de 18 de julio de 2018 se indicó en el apartado “antecedentes obstétricos-perinatales” que ” prueba de parto instrumentalizado con ventosa para tratar de abreviar el expulsivo por presencia de desaceleraciones variables en registro cardiotocográfico, ante el fracaso de parto vaginal y el estado fetal no tranquilizador se finaliza gestación mediante cesárea urgente”.

Concede suma relevancia la juzgadora de primera instancia al tema del uso de las ventosas y el número detracciones, al destacar la manifestación del doctor Edmundo en el sentido de que la ventosa no se debe usar durante más de quince minutos ni realizar más de tres tracciones, criterio no discutido por los peritos de la contraparte; se incide en la sentencia en que no tiene respaldo en la historia clínica la afirmación del doctor Pelayo de que únicamente se realizó una tracción (nada se dice en la historia clínica sobre ello), así como en que la pequeña Delia presenta en el momento de nacer un scalp, una herida en la cabeza atribuida al uso de la ventosa, y que, según el doctor Edmundo solo pudo ser producida por varias tracciones, en lo que está de acuerdo el doctor Celso ; se destaca asimismo que consta que se inició el uso de la ventosa a las 16:25horas y cesó a las 16:50, momento en que se indicó la cesárea urgente. Sobre dicho aspecto se argumenta que la falta de reflejo en la historia clínica del número de tracciones efectivas realizadas ha de perjudicar ala Administración en virtud del principio de disponibilidad y facilidad probatoria ( artículo 217.7 de la Ley de Enjuiciamiento Civil).

Seguidamente se razona en la sentencia apelada que las dudas que se suscitan debido al contenido y conclusiones contradictorias de los informes emitidos han de despejarse en contra de la Administración sanitaria, en base a las reglas de distribución de la carga de la prueba y de la mayor disponibilidad de que goza la Administración para explicar a que se debió el infarto cerebral padecido por la recién nacida, pues no han sido convenientemente explicadas las dudas existentes respecto del registro cardiotocográfico, la naturaleza de las desaceleraciones y, sobre todo, la aplicación de las ventosas y el número de tracciones efectivamente realizadas.

Por último, resalta la juzgadora de primera instancia los problemas acaecidos tras el nacimiento de la pequeña, en cuyo período presentó una serie de dificultades que la llevaron a deber ser reanimada y trasladada desde el Hospital de Pontevedra al HOSPITAL001 de DIRECCION000 y ser sometida a un tratamiento de hipotermia.

De todos modos, pese a que considera la juzgadora “a quo” que la Administración no llega a acreditar la buena praxis médica, tampoco respalda categóricamente la conclusión del informe pericial de la parte actora en cuanto afirma la relación entre el expulsivo y el infarto cerebral causado a la recién nacida, añadiendo que existe una duda al respecto, aunque argumenta que opera la inversión de la carga de la prueba, que perjudica a los demandados, y que la Administración no ha ofrecido explicación factible o prueba consistente de buena praxis, pues su defensa se ha limitado a negar la explicación sobre lo sucedido ofrecida en los dos informes periciales aportados por la actora«DESCARGAR SENTENCIA COMPLETA»
 


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